jueves, 17 de febrero de 2011

Esa cosa que llaman amor...


Nunca he escrito sobre el amor en el blog.
Por supuesto me refiero al amor romántico. Nunca lo he hecho porque hasta hace poco no lo conocía y es de conocimiento público que no puedes escribir sobre algo que no conoces porque perdería toda su credibilidad.

Es un tema tan delicado como apasionado. Dentro de él puedes hablar de mil cosas distintas como de momentos, sentimientos, descubrimientos... Mi razón por la cual estoy escribiendo esto es porque lo he descubierto, lo he encontrado, eso a lo que llaman amor.

Quiero intentar explicar con palabras un concepto que es tan abstracto como simple, porque a veces no sabes en que realidad te encuentras... y lo que para unos son horas para otros son segundos...
Se trata de un sentimiento profundo y sincero, un sentimiento que va más allá de toda la lógica racional que creías poseer, tu mundo cambia por completo.

Ya no se trata solo de ti, hay otra persona a tu lado. De repente te das cuenta de que esa persona forma parte de ti y que ha encajado perfectamente sin darte cuenta, como si se ordenara un puzle. Piensas cómo es posible que esa persona sienta lo mismo que tú, quieres compartirlo todo, enseñarle quien eres y conocer también a esa persona.
Nadie te remueve el estómago salvo esa persona y por mucho que estés en una multitud de personas, no ves a los demás, solo le ves a él.

De pronto te das cuenta que todas las canciones que escuchas y que antes solías escuchar hablan de los dos y entonces te propones encontrar la canción que mejor encaje con los dos.
Te sorprendes a ti misma hablando demasiado sobre él y todas las ñoñerías que antes criticabas desde el otro bando ahora te parecen totalmente normales.
Te sorprendes aún más cuando te das cuenta de que serías capaz de hacer cualquier cosa por esa persona y aún más, cuando te das cuenta de que antepones sus necesidades a las tuyas. Cuando eres capaz de dar prioridad a su felicidad antes que la tuya.

Solo quiero intentar explicar con palabras un concepto que es tan abstracto como simple, pero sé que no he explicado ni la mitad de todo lo que pasa por mi cabeza pero de momento, y hasta la próxima ha de bastar..

martes, 15 de febrero de 2011

Hoy me compro una napolitana que estoy alegre.


Días claros, días nubosos.
Cada día podemos observar el diferente porvenir de los dioses con el tiempo y de esa forma iniciar los días con un humor diferente. Es curioso, porque los días soleados solemos estar contentos y los nublados lo contrario, sin embargo sabemos que no solo depende de si nos levantamos con el pie derecho o con el izquierdo, sino de la actitud que tomamos frente a las situaciones que se nos presentan.
Es una cuestión mental. Se trata de jugar con lo que tienes, de sacar el mayor partido posible de tus recursos y explotarlos.
Todos los días nos regimos inconscientemente por dos vías generales:
Optimismo y pesimismo. Ambos conceptos confluyen en las realidades cósmicas de los horóscopos y en realidad muchas veces se contradicen, lo que nos ayuda a convencernos de que los horóscopos los escribe una vieja con gatos en su casa porque tiene mucha imaginación... pero nos encantan leerlos.. por qué será?
Ese optimismo o pesimismo queda reflejado a lo largo del día y sobre todo al final, y este final es muy importante. Puedes haber tenido un día horrible, pero si termina bien, será un gran día y todo lo demás serán nimiedades. Pero si ha sido un buen día y termina desastrosamente mal.... puede ser el peor día de tu vida, y todo lo demás habrá desaparecido. Es por ello por lo que es importante la actitud que decides tener ante las situaciones cotidianas , ante la vida.
Es tu deber saber contrarrestarlas, y de paso, ser feliz.
Como dice la frase: "la felicidad no es una meta sino una forma de vida"