lunes, 13 de junio de 2011

Depende del cristal con el que se mire.

 

tumblr_lgs168ZmYS1qd3zeuo1_500_large A veces ocurren cosas que se nos escapan de las manos. A veces nos enfrentamos a situaciones a las que no sabemos hacer frente, no las sabemos manejar. Y bien, o actuamos mal o no actuamos. Esto se traduce en una frustración interior que en la mayoría de los casos exteriorizamos dejando entrever nuestro “verdadero carácter”.

Esta breve reflexión me ha llevado a pensar que mucha gente (en la que me incluyo), si no sabe hacer frente a una situación es porque: no posee información, no sabe decidir o no tiene una opinión clara de lo que la situación provoca en sí misma, es decir, necesitan de la opinión de alguien para aclararse a sí mismas y después manifestar una opinión. Esto es contraproducente ya que obliga a la persona a ser dependiente de alguien y a que no avance o crezca personalmente. Otras veces la persona no necesita la opinión de alguien y prefiere la opción de “se arreglará todo solo y sin hablarlo”. Ambas son negativas pero no quiero extrapolar esta reflexión a cualquier situación cotidiana de la vida, o equipararlo a pedir consejo, es mucho más. Es en lo referido a las situaciones complejas, aquellas que hacen que estés triste y hacen que tu día sea malo, esos días que parecen ir al revés de todos los demás y que no te dejan dormir por las noches.

En resumen, siempre habrá momentos en la vida que no podamos controlar, pero dependerá de nosotros porque todo depende, al final, del cristal con el que se mire.