lunes, 17 de octubre de 2011

Esa basura que inunda tu cuarto.

No sé como explicarte que me molestan tus bártulos siempre que están en medio, que por cierto,resulta ser todo el tiempo.

Antes dijiste que colocarías el cuarto para siempre... que ha cambiado esta vez? Supongo que lo de siempre: cuando te tropiezas con aquel cajón roto, caes al suelo y piensas que el mundo a dado un vuelco, con tu modo de pensar incluido. A mí me pasa exactamente al revés, no pienso que mi mundo ha dado un vuelco con cada golpe que me doy. Es verdad que los golpes enseñan, y por eso te sugiero de nuevo, que coloques ese maldito cajón en su sitio.
Yo, después de cada golpe me doy cuenta, no de que mi mundo cambia y que debo adoptar una nueva vida, sino abandonar aquellas cosas de mi vida que no quiero, aquellas que considero me hacen daño. Pensarás que en esencia son lo mismo, pero creo que no. Creo que las cosas deben estar en su sitio y cuando se descolocan hay que colocarlas, algunas veces por método, y otras por obligación.
¿No piensas que puede haber algo de razón en lo que te digo?
ya sé lo que me responderás, que te da igual, que tu solo lo que quieres es que vayamos a dar una vuelta y yo te digo, ¿como es posible que seas tan banal de no darte cuenta de que las cosas no son como tu crees que funcionan? A veces te odio.
Odio que vayamos de compras o a tomar café, odio que no coloques tus malditos cajones porque no solo te tropiezas tú sino todo el que pasa por tu lado que te sigue. Odio cuando mientes en mi cara o sacas tu careta. Odio sobre todo, que pienses que no tengo razón.
Pensarás que me he vuelto una paranoica pero no he estado más cuerda en toda mi vida.
Tú sin embargo, seguirás pensando que con cada caída, tu mundo se desvanece y se vuelve a formar para que luego se vuelva a derruir.
Yo en cambio, seguiré con mi vida.

A veces me pregunto porqué no nacemos con un manual de instrucciones. Sería todo más fácil pero en vez de eso, vas descubriendo las cosas poco a poco, aprendiendo de tus errores, de tus dudas, de tus miedos, de la vida.
Hace poco leí la dedicatoria que venía en un libro que me compré. Esta dedicatoria decía: My dear, this things are life.
La verdad es que me sorprendió esta frase porque no es como muchas otras que escriben los escritores antes del primer capítulo, las típicas como "para susan, sin tí no lo habría conseguido" o "Para mi padre, que me enseñó lo bueno de la vida". Esta dedicatoria me sorprendió mucho porque es anónima, corta y directa.

Es cierto, pienso que la vida a pesar de todo, es preciosa. Es preciosa si sabes vivirla como quieres, si al final del día estás satisfecho contigo mismo y con lo que haces.
Todas las experiencias que vives te hacen aprender, madurar, descubrir quien eres o descubrir quienes son los demás...
pensarás que he enloquecido, y pensarás que, a pesar de todo recapacitaré y dejaré de quejarme por todos los trastos que tienes en medio... pero no. No lo haré. No lo haré porque no me da la gana. No me da la gana de ser mediocre. Esto es lo que soy y no pienso fingir lo contrario.

2 comentarios:

  1. oooh! me encanta! Creo que me lo voy a leer de nuevo, está muy bien escrito!! Y también me gusta que hayas puesto fotos en weheartit! :P
    Pasate por mi blog!
    http://snowanderer.blogspot.com/

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  2. GRacias N!! fué más o menos en periodo profundo de.. a ver que sale.. xD
    ya me he pasado por tu blog! chekealo!!
    muaak!

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