viernes, 9 de marzo de 2012

Un día de playa como otro cualquiera

Mi mente navega sin rumbo fijo, mi cuerpo constante al sol se refleja en el agua y en la arena y me fijo en las olas paralelas a la orilla, algunas curvas y otras no. Puede que lo más interesante de todo eso sean las brisas y las conchas, o bien hacer snorkel y ver cosas preciosas.

Mi mente navega como una nube pequeña, miro el cielo que está más azul que nunca y no hay nubes, está liso, es perfecto. Siento las olas en mi cuerpo, me ondeo con ellas con un perfecto ritmo, como si lo hubiéramos ensayado durante semanas.
Decido mirar el paisaje y veo gente, veo que ríen y que hablan, pero yo no escucho nada, solo oigo el sonido del silencio.

A mucha gente le gusta contemplar el mar, sienten tranquilidad, disfrutan de la paz que les pueda transmitir. Yo estoy de acuerdo, sin embargo yo escucho el silencio. Es una sensación muy placentera, no te cansas nunca de mirarlo. Yo sería capaz de mirar el mar y el cielo durante horas sin cansarme, me pasaría un día entero haciendo la plancha en medio del mar, bailando con las olas a su ritmo, contemplando ese cielo azul perfecto.

Siento mi cuerpo ondearse, siento que conecto, que me encuentro en mi hábitat. Mi cuerpo, ya adaptado al agua no quiere salir, porque a fuera no se está tan a gusto.
Si salgo, me tumbo al sol un rato, a "tostarme" como el pan de molde. Si tengo gafas de sol me las pongo y leo bien una novela, bien una revista. Doy media vuelta para que se toste el otro lado, aunque sé que solo me pondré roja o me quemaré y necesitaré el ungüento de aloe vera.
Descanso otro rato y me meto al agua otra vez y comienza el círculo de nuevo... "Mi mente navega sin rumbo fijo, mi cuerpo constante al sol se refleja en el agua..."

jueves, 1 de marzo de 2012

Ocean of emotion

Cada día veo situaciones que se pueden definir con una palabra cada una de ellas. Ayer, de vuelta a mi casa vi a dos personas riéndose y pensé en la felicidad, minutos después vi a una chica escuchando a otra que estaba llorando mientras le contaba algo y pensé en la tristeza. Otro día vi a una niña con su padre que acariciaba a su perro mientras sonreía y pensé en el cariño y otro día vi a dos personas contándose un secreto y pensé en la confianza.

Cada día veo situaciones que se pueden definir con una palabra cada una de ellas y esto me hace pensar que vivimos en un océano de emociones, en el cual cada uno siente cosas distintas en cada momento. Lo que siento al ver estas emociones es un enorme silencio. Me fijo en cierto detalles e interpreto la situación. A veces pienso que esta afición no me viene mal para tratar a los clientes cuando sea abogada... :)

Viendo estas situaciones me divertía pensando en sus vidas, en porqué se reirían, llorarían o qué susurrarían y pensaba si la gente es consciente de que pueden ser observadas y analizadas por otras. Yo no es que vaya mirando a la gente a ver si descubro cosas, simplemente están en el lugar adecuado y en el momento adecuado.
Cada día veo cientos de momentos, o emociones que me rodean y pienso que no mucha gente se da cuenta de estas cosas, puede que yo tenga un sexto sentido para analizar emociones, o puede que no.

Vivimos en un océano de emociones cuando somos capaces de llorar por una película, cuando nos emocionamos con una situación emotiva o cuando sentimos compasión por alguna persona.
También cuando sentimos debilidad ante una situación o lástima por otra, cuando somos capaces de involucrarnos en una situación ajena a la nuestra, cuando admiramos el trabajo de alguien o valoramos su esfuerzo, cuando nos esforzamos por una persona, cuando amamos a una persona, cuando nos sentimos vivos...